Recuerdo perfectamente el día en que Bea me dijo que se casaba y que quería que le crease su vestido de novia. Fue un día muy especial para mí, no sólo por el cariño que nuestras familias se profesan y que heredamos de nuestros abuelos y padres, sino también porque presentía que iba a crear un vestido diferente.

Bea, tenía muy claro los materiales seleccionados para su vestido de novia: shantung de seda y encaje de Camariñas. Ya sólo quedaba elegir las tonalidades y crear un vestido personalizado, con un alto porcentaje de trabajo artesano.

Poco a poco, fuimos modelándolo, ajustándolo a su anatomía, y realizando pequeños cambios. Las dos teníamos claro, que queríamos un resultado final delicado, pero diferente, con pequeños detalles irregulares.

«Las dos teníamos claro, que queríamos un resultado final delicado, pero diferente, con pequeños detalles irregulares.»

Una vez ajustado, pasamos a la segunda parte, mi favorita. La aplicación a mano del encaje de Camariñas. ¡Qué maravilla el suave tacto del shantung de seda al aplicar el encaje!

Paso a paso, llegamos a un resultado final sutil y digno de Alta Costura.

Este maravilloso vestido se merecía complementos exclusivos elaborados artesanalmente. Para ello, seleccionamos un velo de organdí de seda y encaje de Camariñas, trabajado 100% a mano. Ajustado con una preciosa peineta vintage.

El día de la boda, tuve el privilegio de ser la primera en ver vestida a la novia, y ayudarle a ajustar su precioso vestido y los complementos.

Un día inolvidable, sin duda.

Muchas gracias, Bea, por la confianza depositada en mi.